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¿De qué habló el Papa con jóvenes de La Habana y Nueva York?

Lunes, 21 de Septiembre de 2015 | Actualizado a las 10:51
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Lunes 21 Sep 2015, Ciudad del Vaticano (AICA):

Antes de viajar a Cuba y a Estados Unidos, el papa Francisco mantuvo una conversación vía videoconferencia con diez jóvenes, cinco de escuelas de La Habana y cinco de escuelas de Nueva York.

Entre los temas tratados en el encuentro transmitido vía satélite, los jóvenes y el pontífice hablaron sobre el cuidado de la creación, el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, la necesidad de construir puentes, el derecho de los niños a jugar, entre otros.

El Papa alentó a los jóvenes a avanzar en la vida sin temor: “sigan adelante. No tengan miedo, no tengan miedo. El miedo paraliza. Ustedes muévanse. Tantas cosas hay que hacer. En las manos de ustedes está el futuro. Ahí está. Llévenlo adelante”.

El diálogo fue posible gracias a la iniciativa de Scholas Occurrentes, la red mundial de escuelas para el encuentro que impulsa el Papa; la colaboración de CNN para los enlaces en Nueva York y en Cuba, el Centro Televisivo Vaticano y Radio Vaticana.

Radio Vaticano reproduce el intercambio de preguntas y respuesta de los jóvenes cubanos y estadounidenses con el Papa:

La primera pregunta de un joven de Nueva York, tuvo que ver con la responsabilidad de la tutela del ambiente:
Francisco: “Es una de las cosas que hay que empezar desde la juventud: hacerse cargo del cuidado del medioambiente. El medioambiente, en este momento, forma parte de los excluidos. Está gritando que le prestemos atención, que lo cuidemos. Entonces, ¿cómo un joven puede hacerse cargo del medioambiente?

Primero de todo, viendo los problemas que pasan en tu barrio, en tu ciudad, en tu nación, ¿qué problemas del medioambiente existen? O, cuando lees las noticias, por ejemplo: el oso polar en Alaska se tuvo que ir más arriba todavía. ¿Por qué? Porque empieza la disolución de los glaciares. Entonces, darse cuenta de que hay problemas graves, pero también hay problemas pequeños.

En la encíclica Laudato Si’ hay varias cositas que podemos hacer. Indicaciones. Por ejemplo, usar siempre material biodegradable. Ustedes saben que una bolsa de plástico que no es biodegradable, se queda allí por milenios y eso hace daño al medioambiente. Usar todas las cosas biodegradables.

Si trabajan en el campo, en la huerta, los jóvenes, darse cuenta de que el monocultivo hace daño a la tierra. El cultivo tiene que ir variando, según los años, para que la tierra se reponga, se rehaga. O sea, buscar maneras concretas que ustedes puedan hacer. El derroche de papel es impresionante.

El derroche de electricidad. Eso obliga a las usinas a utilizar medios de fabricación de electricidad que envician el medioambiente. Cuidar la casa común. El medioambiente es la casa común. Hablando con una persona que conoce esto, hace un tiempo, yo le decía: ‘Sí, tenemos que tomar decisiones para las generaciones que van a seguir, para nuestros hijos’. Y me contestó: ‘Si las cosas siguen así, yo me pregunto, ¿habrá nuevas generaciones?’.

El problema es grave. Tomar conciencia, tomar conciencia. En el océano Pacífico, por ejemplo. Islas del océano Pacífico, incluso que son Estados independientes, en veinte años, si siguen así las cosas, no van a existir. Entonces, ¿yo qué puedo hacer desde mi lugar? Lo poquito que yo haga, pero es poquito más poquito, más poquito, más poquito. Sumar la voluntad de salvar nuestra casa común”.

La segunda pregunta de una joven de La Habana, fue sobre el liderazgo del Santo Padre.
Francisco: “Mira, yo solamente te digo una cosa: un líder es buen líder si es capaz de hacer surgir entre los jóvenes otros líderes. Si un líder quiere ser líder él solo, es un tirano. O sea, el verdadero liderazgo es fecundo y, cada uno de ustedes, cada uno de ustedes, tiene la semilla del liderazgo adentro. Háganla crecer. Sean líderes en lo que les toca ser líderes. Líderes de pensamiento, líderes de acción, líderes de alegría, líderes de esperanza, líderes de construcción de un mundo mejor.

Ese es el camino para ustedes, pero la semilla la tienen ustedes. Los liderazgos únicos hoy son y mañana no son. Si no siembran liderazgos en los demás, no sirven, son dictadores. Yo no tengo ganas de ser dictador. Por eso, me gusta sembrar, no sé”.

En ese punto una joven de Nueva York mostró una fotografía de un árbol seco, que tenía apoyado en una rama un pequeño pájaro.
Francisco: “Sí, en la foto, el árbol está muerto, el pájaro está vivo. Ese pájaro tiene necesidad, de aquí a unos meses, de hacer un nido para poner los huevos y tener pajaritos, pero si el árbol está muerto, ¿cómo va a poder hacer su nido? Así es cuando no se cuida el ambiente. Una muerte trae otra muerte. Una muerte trae otra muerte y, entonces, en vez de sembrar crecimiento, en vez de sembrar esperanza, sembramos muerte.

El camino es al revés: cuidar la vida. Y una vida trae otra vida. La imagen, la foto más linda sería un árbol vivo y un pajarito vivo. Así estamos nosotros ahora. Parte de la humanidad está muriendo, pero muere sola y hace morir a otros, no deja que otros vivan. Es muy significativa la foto que vos elegiste”.

Un joven de La Habana pidió al Santo Padre su intervención para que termine el embargo de Cuba.
Francisco: “Aleluya. Voy a hacer lo posible, todo, para no olvidar. Construir puentes o desbloquear para que haya comunicación, para que la comunicación dé lugar a la amistad. Una de las cosas más lindas es la amistad social. Eso es lo que a mí me gustaría que ustedes lograran: la amistad social”.

Sobre la amistad social, una joven de New York expresó su preocupación sobre la falta de acceso a la educación en diversos países del mundo.
Francisco: “Ya. La educación es uno de los derechos humanos. Un niño tiene derecho a ser amado. Un niño tiene derecho –derecho humano– a jugar. Un niño tiene derecho a aprender a sonreír. Un niño tiene derecho a la educación. Y así, podemos seguir enumerando los derechos.

Creo que estamos en un momento de crisis en el mundo sobre la educación. ¿Vos pensás la cantidad de niños que, en los países que están en guerra en este momento, no tienen educación? Miles y miles de niños. Pensá en los miles y miles de niños excluidos de la posibilidad de la educación. Es un desafío. Es un desafío que hay que enfrentar. Y tenemos que empezar nosotros.

Educarnos entre nosotros. El servicio de educarnos. No esperar hasta que los Estados se pongan de acuerdo o los Gobiernos se pongan de acuerdo. Pasarán muchos años porque es difícil.

El pacto educativo está roto. Educarnos entre nosotros. Cuántos chicos de la edad de ustedes, cuántos chicos y chicas van los fines de semana, días feriados, a educar, a dar clases a otros, a enseñarles. Es un derecho humano la educación.

Un pueblo que no es educado, o por la guerra o por todas las razones que hay para no poder tener educación, es un pueblo que decae, decae, decae, incluso, puede caer hasta el nivel de los instintos. Así que, ustedes, si quieren hacer algo, organícense para ayudar a los Gobiernos, a los Estados, a educar a los chicos que no tienen acceso directo a la educación.

Un niño tiene derecho a jugar. Y parte de la educación es enseñar a jugar a los chicos porque uno aprende a ser social en el juego, uno aprende la alegría de la vida. Comprométanse con la educación de los chicos. La educación es un derecho humano”.

Hablando sobre el derecho de los niños de jugar, de vivir en paz, el Santo Padre sacó de su bolsillo un proyectil que le fue regalado esa misma mañana por un joven de un país en guerra:

Francisco: “Derecho a jugar. Derecho a la alegría. Derecho a sonreír. Te cuento una sola cosa: esta mañana recibí un grupo de jóvenes. Un joven era de un país de guerra y me regaló esto. Esto es un proyectil de los que caen continuamente en su ciudad y los chicos, para sobrevivir, tienen que estar encerrados en su casa, no tienen derecho a jugar. Hay otros sitios donde el niño no tiene derecho a jugar, simplemente porque vive la angustia del hambre, de la soledad, de la calle.

¿Vos sabés cuántos chicos viven en la calle? Nosotros hemos perdido la noción de la cantidad de chicos que no tienen la alegría del juego, o por la guerra, o por la pobreza, o porque viven en la calle. Y esos chicos que no saben comunicarse con la alegría del juego, son presa de los tratantes. Los usan para la delincuencia juvenil, para el robo, para la droga, para la prostitución, para tantas otras cosas. Quizás, la mejor manera de empezar a educar a los chicos es darles la posibilidad de que puedan jugar. Acuérdense de este proyectil. Cientos de chicos escondidos, sin poder jugar para no ser muertos”.

Finalizando el encuentro, el proyectil mostrado por el Papa fue enterrado en forma simbólica bajo el olivo de la paz:

Francisco: “Un gusto haber pasado este rato con ustedes. Sigan adelante. No tengan miedo, no tengan miedo. El miedo paraliza. Ustedes muévanse. Tantas cosas hay que hacer. En las manos de ustedes está el futuro. Ahí está. Llévenlo adelante. Que Dios los bendiga. Y cada uno, desde su confesión religiosa, le pido que rece por mí. Gracias. Gracias”.+

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