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El Papa agradeció a Dios su reciente viaje a Latinoamérica

Lunes, 20 de Julio de 2015 | Actualizado a las 12:31
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Domingo 19 Jul 2015 , Ciudad del Vaticano (AICA):

Le pedí al Señor que “el Espíritu de Jesús, Buen Pastor, me guiara a lo largo del viaje que realicé del 5 al 13 de julio a Latinoamérica", dijo este mediodía el papa Francisco a los miles de peregrinos que se congregaron, en un caluroso domingo de verano italiano, para rezar con el Pontífice la oración mariana del Ángelus. Con el Evangelio del día, recordó que Jesús mira siempre con “los ojos del corazón” y señaló que los verbos Ver, tener compasión, enseñar, los podemos llamar los verbos del Pastor, dijo Francisco, haciendo hincapié en que “en Jesús, el Mesías, se hizo carne la ternura de Dios”. “Jesús ve, Jesús tiene compasión, Jesús enseña ¡Qué bello es esto!”, expresó.

Recordando su reciente viaje por América Latina el Santo Padre expresó “Junto a mis hermanos y hermanas de esos países he alabado al Señor por las maravillas que obró en el Pueblo de Dios en camino en esas tierras, por la fe que animó y anima su vida y su cultura”, el Papa habló también de las bellezas naturales de esos países, sus grandes potencialidades humanas, espirituales y sus valores cristianos.

Y sin olvidar los “graves problemas sociales y económicos”, que viven los pueblos latinoamericanos, reiteró el compromiso de la Iglesia y su colaboración por el bien común.

“Ante los grandes desafíos que el anuncio del Evangelio debe afrontar”, el Sucesor de Pedro recordó su invitación a acudir “a Cristo Señor para recibir su gracia, que salva y da la fuerza para el compromiso del testimonio cristiano”.

Agradeciendo a Dios de todo corazón por el don de este viaje, expresó su gratitud a las autoridades civiles y eclesiales, así como la cálida participación de las poblaciones ecuatoriana, boliviana y paraguaya.

Ángelus del 19 de julio de 2015

Palabras del papa Francisco en el Ángelus (Plaza San Pedro, domingo 19 de julio de 2015

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Veo que son valientes con este calor en la plaza, ¡felicitaciones!

El Evangelio de hoy nos dice que los Apóstoles, después de la experiencia de la misión, regresaron contentos pero también cansados. Y Jesús, lleno de comprensión, quiere darles un poco de consolación; y entonces los conduce a otro lado, en un lugar apartado para que puedan descansar un poco (Cfr. Mc 6,31).

“Muchos entre la gente, los vieron partir y entendieron… y se adelantaron” (v. 32). A este punto el evangelista nos presenta una imagen de Jesús de singular intensidad, “fotografiando”, por así decir, sus ojos y captando los sentimientos de su corazón, y dice así el evangelista: “Bajando de la barca, vio una gran multitud, tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas” (v. 34).

Retomemos los tres verbos de este sugestivo fotograma: ver, tener compasión, enseñar. Los podemos llamar los verbos del Pastor. Ver, tener compasión, enseñar.

El primero y el segundo, ver y tener compasión, están siempre asociados a la actitud de Jesús: de hecho su mirada no es la mirada de un sociólogo o de un reportero gráfico, porque Él mira siempre con “los ojos del corazón”. Estos dos verbos, ver y tener compasión, configuran a Jesús como Buen Pastor.

También su compasión, no es solamente un sentimiento humano, sino es la compasión del Mesías en la cual se ha hecho carne la ternura de Dios. Y de esta compasión nace el deseo de Jesús de nutrir a la gente con el pan de su Palabra, es decir, de enseñar la palabra de Dios a la gente. Jesús ve, Jesús tiene compasión, Jesús enseña. ¡Esto es hermoso!

Y yo he pedido al Señor que el Espíritu de Jesús, Buen Pastor, me guiara durante el Viaje apostólico que he realizado en los días pasados a América Latina y que me ha permitido visitar Ecuador, Bolivia y Paraguay.

Agradezco a Dios con todo el corazón por este don. Agradezco a los pueblos de los tres países, por su afectuosa y calurosa acogida y entusiasmo. Renuevo mi reconocimiento a las autoridades de estos países por su acogida y colaboración.

Con gran afecto agradezco a mis hermanos obispos, a los sacerdotes, a las personas consagradas y a toda la población por el calor con el cual han participado. Con estos hermanos y hermanas he alabado al Señor por las maravillas que ha obrado en el Pueblo de Dios en camino en esas tierras, por la fe que ha animado y anima sus vidas y su cultura.

Y también lo hemos alabado por las bellezas naturales con las cuales ha enriquecido estos Países. El Continente Latinoamericano tiene grandes potencialidades humanas y espirituales, conserva valores cristianos profundamente enraizados, pero también vive graves problemas sociales y económicos.

Para contribuir a la solución, la Iglesia está comprometida a movilizar las fuerzas espirituales y morales de sus comunidades, colaborando con todos los componentes de la sociedad.

Ante los grandes desafíos que el anuncio del Evangelio debe afrontar, he invitado a recibir de Cristo Señor la gracia que salva y que da fuerza al empeño del testimonio cristiano, a desarrollar la difusión de la Palabra de Dios, para que la sólida religiosidad de aquellas poblaciones pueda siempre ser testimonio fiel del Evangelio.

A la materna intercesión de la Virgen María, que toda América Latina venera como patrona con la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe, confío los frutos de este inolvidable Viaje apostólico.

Francisco

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