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El Papa presenta su postura sobre temas debatibles en nueva encíclica sobre la creación

Viernes, 19 de Junio de 2015 | Actualizado a las 06:00
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VATICANO, 18 Jun. 15 / 05:02 am (ACI/EWTN Noticias).-

La Santa Sede difundió hoy la nueva encíclica del Papa Francisco “Laudato Si’ (Alabado Seas), sobre el cuidado de la casa común”. En el documento, el segundo de este tipo que publica en su pontificado, el Santo Padre toma postura sobre temas científicos debatibles, como el origen humano del calentamiento global, la pérdida de la biodiversidad, entre otros.

Al analizar “el clima como bien común” Francisco subraya que el clima “a nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana”.

“Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular”.

El Santo Padre asegura que la humanidad debe “tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan”.

Si bien reconoce que “hay otros factores (como el vulcanismo, las variaciones de la órbita y del eje de la Tierra o el ciclo solar)”, el Papa señala que “numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana”.

Esto último ha sido motivo de un constante debate entre científicos durante las últimas décadas, con posiciones igualmente sustentadas entre quienes defienden la primacía de la actividad humana como motivo del cambio climático y quienes lo consideran un factor más entre los muchos que hay.

El Papa destaca además que, particularmente en los países más pobres, se debe “considerar también la contaminación producida por los residuos, incluyendo los desechos peligrosos presentes en distintos ambientes. Se producen cientos de millones de toneladas de residuos por año, muchos de ellos no biodegradables: residuos domiciliarios y comerciales, residuos de demolición, residuos clínicos, electrónicos e industriales, residuos altamente tóxicos y radioactivos”.

“La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. En muchos lugares del planeta, los ancianos añoran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura”.

Francisco señala que “tanto los residuos industriales como los productos químicos utilizados en las ciudades y en el agro pueden producir un efecto de bioacumulación en los organismos de los pobladores de zonas cercanas, que ocurre aun cuando el nivel de presencia de un elemento tóxico en un lugar sea bajo. Muchas veces se toman medidas sólo cuan- do se han producido efectos irreversibles para la salud de las personas”.

Comparándolo con el funcionamiento “ejemplar” de los sistemas naturales, el Papa critica que “el sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos”.

“Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar”.

Para Francisco, “abordar esta cuestión sería un modo de contrarrestar la cultura del descarte, que termina afectando al planeta entero, pero observamos que los avances en este sentido son todavía muy escasos”.

En otra parte de la encíclica, al abordar “la cuestión del agua”, el Santo Padre señala que “conocemos bien la imposibilidad de sostener el actual nivel de consumo de los países más desarrollados y de los sectores más ricos de las sociedades, donde el hábito de gastar y tirar alcanza niveles inauditos”.

“Ya se han rebasado ciertos límites máximos de explotación del planeta, sin que hayamos resuelto el problema de la pobreza”, lamenta.

El Papa también aborda el tema de la “pérdida de biodiversidad”, indicando que “los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no solo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios”.

“Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental”.

Sin embargo, indica, “no basta pensar en las distintas especies solo como eventuales ‘recursos’ explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas”.

“Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extinguen por razones que tienen que ver con alguna acción humana”.

Francisco asegura que “por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho”.

Más adelante, el Papa señala que “de diversas maneras, los pueblos en vías de desarrollo, donde se encuentran las más importantes reservas de la biosfera, siguen alimentando el desarrollo de los países más ricos a costa de su presente y de su futuro”.

“La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satisfacer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso”.

Al criticar “la debilidad de las reacciones”, el Santo Padre lamenta “el sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas” que queda expuesto “en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente”.

“Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos”, señala.

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