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Mensajes de los obispos en las celebraciones del triduo pascual

Lunes, 6 de Abril de 2015 | Actualizado a las 20:11
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Durante el triduo pascual, los obispos argentinos invitaron a los fieles a reflexionar sobre el sentido de cada celebración litúrgica y renovaron el llamado a vivir en coherencia con la fe y redescubrir la alegría del encuentro con el Señor para testimoniar al mundo el Evangelio. Las reflexiones de algunos obispos:

Mons. Andrés Stanovnik OFMCap., arzobispo de Corrientes. Monseñor Stanovnik presidió la solemne Vigilia Pascual en la catedral. Allí destacó los signos y las palabras de esta celebración, y subrayó la alegría que brota del corazón del hombre al vivir un encuentro personal con Cristo. También expresó que esa dicha se transforma en alegría misionera.

“Las tres mujeres que fueron de madrugada al sepulcro para realizar el caritativo servicio de ungir el cuerpo de Jesús, y que luego de escuchar el anuncio de que Jesús resucitó salieron corriendo, representan a la Iglesia y a todo discípulo que experimenta la presencia viva de Jesús, que corre de prisa para anunciar que es posible quitar las pesadas piedras de la indiferencia, de los resentimientos, de la prepotencia y de toda forma de violencia”, dijo el prelado.

Mons. Guillermo Garlatti, arzobispo de Bahía Blanca. El arzobispo bahiense presidió la Vigilia Pascual en la catedral de Nuestra Señora de la Merced. Concelebraron con él monseñor Horacio Fuhr, párroco de la catedral, y el presbítero Miguel Speroni. “También nosotros hemos resucitado con el Señor en el bautismo, y nos invita a todos los cristianos a ser luz del mundo y sal de la tierra”, recordó el prelado.

Mons. Luis Urbanc, obispo de Catamarca. Monseñor Urbanc presidió la Vigilia Pascual en la catedral de Nuestra Señora del Valle. Allí, frente a una multitud de fieles, explicó los tres elementos cargados de simbología de la liturgia: la luz, el agua y el pregón pascual. El obispo afirmó que la Resurrección es “una explosión de luz” que vence la oscuridad de la muerte; invitó a rezar para que el Señor haga de cada cristiano “un manantial de agua pura, fresca y saludable de verdad y amor". Texto completo de la homilía

Mons. Antonio Marino, obispo de Mar del Plata. En la Vigilia Pascual, el obispo marplatense afirmó que la vida cristiana debe ir apropiándose del misterio pascual de Cristo y llamó a renovar el fervor misionero. “Cuando nos dejamos impregnar por la luz de estas convicciones de fe, cambia nuestra vida, nuestra conducta se vuelve luminosa, nuestro rostro expresa la paz del Señor y difundimos en el mundo la atractiva fragancia de Cristo, el buen olor de su Evangelio”, dijo el prelado. Texto completo de la homilía

Mons. Gustavo Zanchetta, obispo de Orán. Al presidir el Viacrucis en Orán, el obispo expresó: "También hoy continuamos crucificando Jesús. También hoy seguimos sin caer en la cuenta que quien está en la cruz es el Hijo de Dios en persona. Y bien sabemos que todos somos en parte responsables de esa crucifixión porque hoy le hacemos lugar al mismo maligno que le provocó la muerte. Es el mal en persona quien sigue dando vueltas por el mundo porque tiene dónde habitar. Es aquel espíritu inmundo que continúa sembrando confusión, violencia, guerra, hambre, miseria, marginación. Es el mismo que nos tienta deslumbrándonos con bienes pasajeros, ilusiones de grandezas, vida fácil, y, sobre todo, nos tienta con la ambición de tener el poder, y por lo tanto nos hace ciegos para descubrir a Dios en nuestra vida". Mensaje al finalizar el viacrucis

Mons. Hugo Barbaro, obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña.Monseñor Barbaro presidió la misa crismal y las celebraciones del triduo pascual en la catedral. Numerosos fieles se acercaron para vivir estos días sagrados. El Jueves Santo, el obispo habló sobre el tesoro de la Eucaristía, cuya institución se celebraba; en la Vigilia Pascual, el pastor diocesano destacó la alegría que brota de la Resurrección del Señor.

Mons. Sergio Buenanueva, obispo de San Francisco. El obispo publicó una columna de opinión en el diario La Voz de San Justo. Bajo el título “Resurrección”, monseñor Buenanueva dice: “¿Es posible seguir creyendo hoy seriamente en la resurrección? ¿No es esta otra vana ilusión que debemos dejar atrás si queremos vivir con responsabilidad? La palabra ‘resurrección’ no solo viene a decir lo que Dios ha hecho por el ser humano. Toca también las expectativas más hondas del corazón. Al anunciar a Jesús resucitado, la fe cristiana ofrece una respuesta a las esperanzas más profundas del corazón. Claro, como todo lo que Dios ofrece al hombre, la fe en la resurrección se ofrece en libertad para ser aceptada de la misma manera. En definitiva, se trata de creer en la potencia del amor de Dios”. Texto completo de la reflexión

Mons. Martín de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio. En la solemne vigilia pascual celebrada en la catedral, el obispo diocesano rescató la riqueza de la liturgia con el simbolismo del fuego y del agua, y enfatizó en su homilía que la Resurrección de Jesús “es la garantía de la vida que esperamos, y que ya tenemos como anticipo en nuestra incorporación a la Iglesia por el bautismo”. Al respecto agregó: “Esto nos invita y nos exige que respondamos con verdad y generosidad, para que las maravillas de la gracia divina que estamos celebrando esta noche sean conocidas y alcancen al mundo entero”. Texto completo de la homilía

Mons. Rubén Frassia, obispo de Avellaneda-Lanús. En su tradicional alocución radial, monseñor Frassia recordó que el Señor, con su resurrección, quita el pecado y vence a la muerte. “Cristo mismo ha padecido todo en la cruz para vencer el pecado y debilitar la muerte. El pecado ya no tiene dominio para esclavizar a la gente y la muerte no tiene un dominio absoluto sobre la vida de los hombres. Con la presencia de Cristo venimos de Dios, caminamos con Dios y regresamos a Dios. Debemos dejarnos impactar con la presencia del Dios vivo, y hay que salir y vivir como resucitados”, insistió el obispo.

Mons. Oscar Sarlinga, obispo de Zárate-Campana. Monseñor Sarlinga presidió la misa de Pascua en el Hogar de la Paz y la Alegría, de la congregación de las Hermanas Misioneras de la Caridad, fundado por la beata Madre Teresa de Calcuta. El obispo reflexionó sobre los efectos de la Resurrección del Señor en la vida del hombre. Dijo que la gracia de Dios actúa en la medida de la grandeza del corazón de cada hombre, y también destacó que cada cristiano está llamado a “verter” a otros el contenido de la gracia. El prelado llamó a practicar la paciencia, la mansedumbre, la solidaridad y el trabajo proactivo para la evangelización.

Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma. Monseñor Hesayne, en su tradicional reflexión semanal, habló sobre la muerte del Señor en la cruz. Dijo que “la mayor frivolidad de la vida es mirar el Crucifijo sin pensar qué significa para uno mismo”, qué significa para la humanidad entera. “No alcanzan los días de una larga vida para captar en su real dimensión de Jesús crucificado. Todo el tiempo que demos a la contemplación a Jesús crucificado, le iremos dando espacio a Dios para que nos impregne de su presencia trinitaria en lo hondo de nuestro ser personal para transformarnos en su templo”, dijo el prelado.

Viernes Santo

Homilía de monseñor Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma, en la celebración del Viernes Santo (3 de abril de 2015)

La mayor frivolidad de la vida es mirar el Crucifijo sin pensar qué significa para mí…
Qué significa para la humanidad entera…

No alcanzan los días de una larga vida para captar en su real dimensión lo que expresamos con una fría frase: “Es la imagen de Jesús crucificado”

Cómo nos cuesta pensar hasta estremecernos…:

  • Que un hombre murió por mí…
  • Que ese hombre es Dios…
  • Que Dios me ama a tal punto que en el hombre-Jesús, se entrega como basura para que yo logre ser feliz…
  • Sí, como una basura el hombre-Jesús tirado sobre dos tablas (el madero de la cruz). como a un miserable deshecho humano…

¡¡¡ Qué instante incomprensible -INAUDITO- para la mente humana!!!

  • Con ese hombre, en ese hombre tirado como basura humana, Dios se sembró en esta bendita tierra de la Encarnación del Verbo
  • Los verdugos -hombres al fin- sin sospecharlo, fueron instrumentos de la nueva Creación. Jesús al tocar, con su cuerpo maltrecho, la tierra rocosa del Gólgota, inició la maravillosa transformación de la historia humana en historia de salvación.

Jesús crucificado semilla del Reino en el surco de la historia humana.
Jesús Crucificado realiza la maravilla de la NUEVA CREACIÓN prometida cuando aseguró: ¡“una vez levantado en alto, todo lo atraeré a mí”!
Jesús crucificado se convirtió en sacramento de cielos nuevos y tierra nueva.

Dios, muriendo por su amor a nosotros y para ser el Dios con nosotros, es un misterio tan inmenso como el mismo Dios. Necesitamos de Dios para vislumbrarlo.

Contemplando a Jesús clavado en la Cruz, Dios nos inunda con su claridad…Es la FE como don de lo Alto… Fuerza de lo Alto que nos atrae hacia El. Impulso que nos eleva.

Todo el tiempo que demos a la contemplación a Jesús crucificado le iremos dando espacio a Dios para que nos impregne de su presencia trinitaria en lo hondo de nuestro ser personal para transformarnos en su TEMPLO.

Es el sentido y fruto de nuestro clamor: Ven Jesús, Ven Espíritu Santo, SÍ PADRE.

Jesús crucificado es el resucitado que nos atrae para impregnarnos del Espíritu de Amor que nos transforma en el proyecto del Padre Dios en tanto vivamos en amor obediencial a la manera de Jesús y María en su propia historia.
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Hoy Viernes Santo hemos iniciado la Celebración Pascual 2015

Desde hoy llegue a ustedes el augurio orante de FELIZ PASCUA 2015.

Mons. Miguel Esteban Hesayne, obispo emérito de Viedma

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