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¿Quiénes son las principales transmisoras de la fe? Responde el Papa Francisco

Lunes, 26 de Enero de 2015 | Actualizado a las 11:35
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VATICANO, 26 Ene. 15 / 11:04 am (ACI/EWTN Noticias).-

Durante la Misa matutina en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco abordó la importancia de custodiar el depósito de la fe, un don –afirmó-, regalado por el Espíritu Santo y transmitido principalmente por las mujeres, como las mamás y las abuelas.

En su homilía, el Papa reflexionó sobre la segunda Carta de San Pablo a Timoteo, en la que recuerda al discípulo de dónde proviene su “fe pura”. La ha recibido del Espíritu Santo “a través de la mamá y de la abuela”.

Francisco afirmó que “son las mamás, las abuelas quienes transmiten la fe”, pero aclaró que “una cosa es transmitir la fe y otra es enseñar las cosas de la fe”.

“La fe es un don. La fe no se puede estudiar. Se estudian las cosas de la fe, sí, para comprenderla mejor, pero con el estudio jamás tú llegas a la fe. La fe es un don del Espíritu Santo, es un regalo, que va más allá de toda preparación”, explicó.

Y es un regalo que pasa a través del “hermoso trabajo de las mamás y de las abuelas, el hermoso trabajo de aquellas mujeres” en una familia, “puede ser también una empleada doméstica, puede ser una tía”, quienes transmiten la fe.

“Me viene a la mente: ¿pero por qué son principalmente las mujeres las que transmiten la fe? Sencillamente porque aquella que nos ha dado a Jesús es una mujer. Es el camino elegido por Jesús. Él ha querido tener una madre: el don de la fe pasa por las mujeres, como Jesús por María”, señaló. En ese sentido, dijo que “debemos pensar hoy si las mujeres… tienen esta conciencia del deber, de transmitir la fe”.

Luego, recordó que en su carta, San Pablo invita a Timoteo a custodiar la fe, el depósito, evitando “las vacías habladurías paganas, las vacías charlas mundanas”. “Todos nosotros hemos recibido el don de la fe. Debemos custodiarlo, para que al menos no se diluya, para que siga siendo fuerte con el poder del Espíritu Santo que nos lo ha regalado”. Y la fe se custodia reavivando este don de Dios.

“Si nosotros no ponemos atención, cada día, en reavivar este regalo de Dios que es la fe, la fe se debilita, se diluye, termina por ser una cultura: ‘Sí, pero, sí, sí, soy cristiano, sí, sí…’, sólo una cultura. O una gnosis, un conocimiento: ‘Sí, yo conozco bien todas las cosas de la fe, conozco bien el catecismo’. Pero tú, ¿cómo vives tu fe? Y ésta es la importancia de reavivar cada día este don, este regalo: de hacerlo vivo”.

Posteriormente, el Papa advirtió sobre el “espíritu de timidez y la vergüenza” que contrastan a la fe viva.

“Dios no nos ha dado un espíritu de temor. El espíritu de timidez va contra el don de la fe, no deja que crezca, que vaya adelante, que sea grande. Y la vergüenza es aquel pecado: ‘Sí, tengo fe, pero la cubro, que no se vea tanto…’. Y un poco de acá, un poco de allá, esa fe, como dicen nuestros antepasados, se vuelve superficial, así. Porque me avergüenzo de vivirla fuertemente. No. Ésta no es la fe: ni timidez, ni vergüenza. ¿Pero qué cosa es? Es un espíritu de fuerza, de caridad y de prudencia. Ésta es la fe”, señaló.

Finalmente, explicó que el espíritu de la prudencia es “saber que nosotros no podemos hacer todo lo que queremos”, significa buscar “los caminos, las calles, las maneras” para llevar adelante la fe, pero con prudencia.

“Pidamos al Señor la gracia de tener una fe pura, una fe que no se negocia según las oportunidades que vienen”. Una fe que cada día trato de reavivarla o, al menos, “pido al Espíritu Santo que la reavive y de este modo fructifique grandemente”, expresó.

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